Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2017

DON QUIJANO O LA SACRA LOCURA

Hablas acicaladas entre bellos anhelos, mutan en nanas arias en mis tímpanos hinchiendo mi alma de beatos deseos, emborrachándome de gratos sueños. Su mensaje de palabras reflectantes, me guían por ese sendero milagroso, señalado por los vocablos inclusivos, hacia el loco destino de los caballeros, a los que la tragedia, denomina andantes, como lo era, nuestro histórico manchego, héroe ante los molinos de la intolerancia, enfrentado a rebaños ladrones de ilusión, mientras conquistaba el sinsentido vital, de una vida bendecida por la sacra locura. Cuando abro mi ventana a la ilusión plena, el histórico hidalgo; Don Alonso Quijano, que siempre bebió del agua de los profetas, cruza conmigo miradas que visten cómplices, ambos nacimos maestros de la buena ventura, deseamos cabalgar entre las sagradas nubes hacia el amor fraternal que mana del cielo, vagando por todo nuestro paisaje castellano, con su praderas, sus grandes catillos amurallados, sus molinos del viento, regalándonos su brisa como una mágica postal d…

POEMA A LA MUJER

QUIEN FUESE…
Quien fuese Sol
y tu vida poder iluminar.
O aire puro
para tus pulmones oxigenar. Quien fuese sangre
y, de esta forma,
por tus venas
poder circular. Quien fuese agua
y tu sed calmar,
o suave esponja
y tu piel acariciar. -Quien fuese aquel…
Capaz de tu corazón conquistar.
J. Sergio González...

DECREPITUD

La decrepitud viste de coraza
y cabalga hacia mi cada día
ansiando clavarme su lanza
hasta ahogarme en mi víspera.

La vida recela de mi dicha, mientras velo por mi amada, nuestra unión fue bendecida, sin llevar una carga pesada.
Yo la increpo adornando mi ira, mi mano la niega en bocanada, ¡Es que no acepta ser derrotada! Pues ese el final de toda victoria.
Por seguro en esta vida le sugiero no dar nada.

LOS DIOSES AÑEJOS DE AYER

Se me han despintado los tonos de la firmeza entre ideales oxidados por el paso del tiempo, fui conquistado por una patria sin medianera, que enamoró mi alma deseosa de sentimiento.
Perdí entre las moradas de escombros rancios, los hilos que ataban mi esperanza a lo eterno, extravié mi fervor por los dioses añejos de ayer que de sumisión emperifollaron a mis ancestros.
Puse rumbo por los océanos de la incertidumbre, apremiando esa estela que nos heredan los sabios, descifré entre líneas la veracidad de sus parábolas, trocando toda mi ignorancia en un saber caudaloso.
Seguí los vientos que navegaban hacia el frío blanco, para ver si entre las profundidades de su rocoso hielo, hallaba un núcleo candente que alimentase la razón,
y dejándome cautivar por su maná, matase mi llanto.
José Sergio González Rodríguez.