lunes, 28 de marzo de 2016

PLACERES DE LA VIDA

 III
Malos Vicios
"Gula"
Uno de los vicios más arraigados en el ser humano, es el poseer el insaciable placer por la comida, Los Siete Pecados Capitales, llaman a este mal, "La Gula" o vicio por comer convilsivamente. Las ansias por comer es algo en el que caemos todos, unos más otros menos. Cuando tenemos ante nuestros ojos algo que nos gusta, es muy complicado que no nos dejemos llevar. Desde el punto de vista más personal, padezco una insaciable pasión por el chocolate, por la buena comida, y tengo la insana costumbre de llenar los platos a rebosar. A la hora de comer soy un verdadero pecador, pero en el fondo me siento orgullos de ello. Esos buenos bocadillos a la hora de la cena, esos bollos que me ponen con el café en los bares, o esas chocolatinas en los Stans de las tiendas de gominolas, son mi verdadera perdición. En este sentido siento por los dulces los que otros por el tabaco o el alcohol... consecuencia de ello es un abdomen cada vez más voluminoso.
 
"Son los pequeños placeres de la vida", - Me digo. Con la intención de apaciguar mis remordimientos, también añado frases típicas como "Mañana me pongo en serio con la dieta". Pero en el fondo soy plenamente consciente de que no va a ser así, pues para lograr dicho objetivo hay que tener algo en grandes cantidades, de lo que carezco, fuerza de voluntad. Por ello, durante la semana, al mediodía, aprovechando que uso el servicio de comedor de un centro de día, aprovecho para solicitar el menú hipocalórico con la intención de compensar malamente los excesos del resto de la jornada. Hay épocas en las que como hace todo el mundo alguna vez, decido apuntarme al gimnasio, con la intención de que un poco de deporte  me ayude a compensar los excesos de ingesta alimenticia. También trato de caminar bastante u otras cosas similares, pero una vez más al poco tiempo termino por desistir, acosado por otro de los Males Capitales. La Pereza: ese otro mal que sumado a las ansias por comer, hace que nuestro colesterol se dispare, nuestro azucar suba y nuestras posibilidades de enfermar gravemente o incluso morir de un infarto se multipliquen de manera considerable. Una vez más, sin enfermo, la Seguridad Social que mantienen todos los Españoles, deberá atenderme y costear los gastos y medios de mi tratamiento. ¿Debo ser penalizado por ello?, ¿Debería ser multado como el conductor que es parado por exceso de velocidad?, ¿Tengo derecho a seguir cebándome con bollos, lacones y demás despropósitos?, en mi más sincera opinión, sí. 

Como es lógico, cuando la salud me dé un varapalo, supongo que me enfadaré o como mínimo lamentaré no haberme cuidado un poco más... Y será entonces cuando los más allegados, aquellos que más se preocupan por uno, me suelten frases como "Te avisé", o "Esa boquita..." Entonces miraré al cielo, mientras exclamo "¿Por qué a mí?". Es lógico, si tenemos en cuenta que no deseo morir y que tampoco tengo ganas de enfermar. Pero claro, como a la mayor parte de los humanos, estas preguntas ni siquiera se me pasan por la cabeza cada vez que tengo delante mía uno de esos manjares que me gustan tanto. Soy un pecador. Pero que le voy a hacer... este hecho forma parte de mi propia naturaleza.

Muchas veces me digo a mí mismo: "No bebo, no fumo...¿Tampoco puedo comer?, ¿Porqué los grandes placeres de la vida tienen que ser malos para la salud?, ¿A caso no puedo tener ningún capricho?... Entoces me convezco a mí mismo pensando en cosas como que también puedo matarme en una accidente o de mil y unas formas. Pues una de las pocas cosas que tengo claro y considero sabemos todos, es que "Nadie se va a quedar aquí etermente y que para dos días que vamos a pasar en la tierra, no merece demasiado la pena escatimar demasiado a la hora de disfrutar de los pequeños placeres con los que contamos para pasar nuestro tiempo".
"Señor... peco de gula, pero no tengo fuerza de voluntad para enderezarme". 

Todo esto viene a cuento porque la Semana Santa así como los 40 días precedentes, son tiempo de astiencia. Un tiempo donde uno debe absatenerse en comida y otros placeres. Donde todos los viernes de cuaresma no se debe comer carne, según la tradición Cristiana; decir que este año no quise cumplir tales preceptos. De manera que el pecado de la gula se incrementó. Y es que el fondo me parece absurdo que cumplamos con esta tradición cuando no respetamos a nuestros semejantes, juzgamos y condenamos al prójimo cuando nosotros mismo no vamos por el buen camino. Y sobre todo porque considero que hay mejores maneras de adorar al Señor, como puede ser compartir nuestras riquezas con los más necesitados o NO cometer actos violentos contra nuestros semejantes. De nada sirve unas horas de penitencia, si el resto del tiempo, lo pasamos haciendo el mal por el mundo a todos los que nos rodean.

(Y hasta aquí la nueva entrega de los vicios humanos).
Seguirá...
 

domingo, 27 de marzo de 2016

RODAR UN CORTOMETRAJE


Veis el Mar Dónde Solamente Hay un Riachuelo, es el título que iba a recibir mi segunda película. Se trata de un guión que escribí con la colaboración de mis compañeros del Centro de Día AMENCER-PONTEVEDRA, hace ya varios años, con la intención de filmarlo una vez vista la acogida que tuvo la cinta MESA PARA CUATRO en el año 2013. Una cinta que nos dio grandes rompederos de cabeza, pero también muchas satifacciones durante todo el proceso, desde la idea original hasta su estreno en el Café Moderno de Pontevedra.

Desde entonces trabajo para llevar a buen puerto este segundo guión, pero no es nada sencillo, la verdad. De manera alguna damos conseguido los apoyos necesarios para que nuestro sueño colectivo sea una realidad. Mediante esta líneas que estoy redactando, no voy a desvelar el contenido de la trama, con intención de mantener el "Secreto Profesional". Pero lo que sí puedo decir es que se trata de un tema de especial importancia para las personas con discapacidad. Por ello, si alguna persona que lea este texto, tiene alguna idea factible para que nuestro proyecto se pueda llevar a cabo, ruego que se ponga en contacto con nosotros.

Para mí, como persona con una discapacidad física, es de vital importancia expresarme con el mundo, mostrarme tal y como soy e interactuar con el mundo que me rodea.  De ahí mi gran vocación tanto por la literatura como por el cine, pues en ellas queda impresa para la posterioridad toda la herencia que puedo dejar al mundo. Pero muchas veces, para conseguir mis sueños, necesito de la colectividad de los demás ciudadanos, de su empatía. De manera que si alguien se muestra interesado en lograr hacer que este proyecto sea una realidad, solamente tiene que ponerse en contacto conmigo. Puede hacerlo escribiendo a la siguiente dirección de correo electrónico: serxo1976@hotmail.com donde será recibido con los brazos abiertos.

sábado, 19 de marzo de 2016

POEMA

Fósforos de Negrura

Temo al abismo de la oscuridad eterna,
que habita en el no tiempo.
Son incontables las garras del seceso,
que secuestran toda alma silenciada.

Muchos me han precedido en el paso,
alumbrado por fósforos de negrura,
donde la inconsciencia viste de largo,
cuando todo se vuelve polvo eterno.

Navego por el mundo de los vivos,
consciente de mi asegurado naufragio,
cuando alcance ese instante fatídico,
en el que, un no retorno vestido de luto,

me tarareé su canción de llanto sordo,
exigiendo ser seguido por mis  pies
hasta ese precipicio sin fondo conocido,
por el que saltaré empujado de la vida.

Entonces ya nada tendrá lugar,
lo ocurrido será borrado para siempre,
el cantar de los gallos,
los amaneceres tímidos de primavera,

el bullicio de una vida en erupción,
esas noticias que nos pesaron sin motivo,
y ese amor…
 que a mi corazón hizo cautivo.


José Sergio González Rodríguez

jueves, 17 de marzo de 2016

MALOS VICIOS (II): UN CIGARRILLO EN LA BOCA

En los útimos días no he tenido la oportunidad de seguir con mis artículos destinados a los malos vicios que asolan nuestras sociedad. Siguiendo con el artículo anterior debo añadir que cuando camino por la calle y veo a la gente con el pitillo en los labios, siento verdadera látima por ellos y continuo mi camino mientras cabilo perezosamente: ¿No son capaces de dejarlo?, ¿Tanto les gusta?, ¿No aman sus vidas y realizan oposiciones para ver quien abandona antes este mundo?. Cuando le hago esta última pregunta a algún fumador amigo, su respuesta es que también puede morir atropellado por un coche... Puede que es eso tenga razón. Pero en cualquier caso, creo que cuanto menos fume uno, mejor calidad de vida va a tener y posiblemente sus dosis de  felicidad y bienestar serán mucho mayores. 

En dos o tres ocasiones, me llevé un cigarro a la boca, quizá más por intentar aparecer un Clint Eastwood en horas bajas que otra cosa y el resultado, nunca me ha gustado, aunque si a otras personas les atrae, creo que tienen todo el derecho del mundo a hacerlo, aunque el pago a largo plazo sea el pasaporte al otro barrio. En cualquier caso, de una forma o otra, antes o después todos vamos a cruzar el puente que nos lleve al otro mundo, ya sea de una forma u otra. De manera que para dos días que estamos aquí, hagamos cada cual lo que nos plazca con nuestra vida. Yo solamentte pido a los fumadores que no prediquen sus hábitos en mi presencia, pues es algo que me molesta considerablemente.

Pero este texto, no defierería demasiado del anterior, si no narrase una anécdota que me aconteció hace ya algunos años, mientras pasaba unos días de descenso en la ciudad de Gerona. Una noche, mientras volvíamos de una discoteca a altas horas de la madrugada, dije a una cuidadora que me diese un cigarro. Iba a ser la primera vez que me iba a sumar al mundo de los fumadores, aunque solamente fuese por unos minutos. Recuerdo que mientras me lo fumaba iba disfrutando de un paisaje nocturno que se me antojaba peligroso, a pesar de la compañía. Tras terminar el cigarro, encontré con un yo que no conocía, distendido y feliz, hasta el punto de dejar de ser yo. El humo, de alguna manera afectó mi cerebro hasta el punto de ponerme a hacer y decir cosas carenten de sentido, llegando a bailar un vals con las farolas al tiempo que una risas convulsa y maliciosa se apoderaba de mí. La gente que me rodeaba estaba muy preocupada, aquel no era yo... Llegados al hotel seguía riendo y haciendo el payaso mientras trataban que me acostara. Esa noche me estuve riéndo sólo, hasta bien entrada la mañana. Al día siguiente, cuando me contaron todo mi comportamiento, no me lo podía creer, aquel, no podía ser yo, pero así era, para mi duro pesar. Con el paso del tiempo, me arrepiento cada día de lo ocurrido aquella noche, hasta el punto de avergonzarme de mí mismo. Pero, al mismo tiempo, me aseguré a mím mismo, que no volvería a caer en semejante tentación, por desgracia, no fue así...

Yo, que al final, sigo sin ser fumador, me gustaría animar desde este texto a que todo el mundo abandone un vicio que no aporta nada positivo a sus vidas. De todos modos, si para ellos merece la pena o no, es algo que deben decidir por ellos mismos...

martes, 8 de marzo de 2016

MALOS VICIOS



(1)

¿ENFERMEDADES EVITABLES?

La salud es un bien poderosísimos que casi todos despreciamos de cuando en vez, unos más que otros, pues todos somos conscientes que son innumerables la cantidad de puertas diferentes que el azar tiene para expulsarnos de esta vida. 

Una gran parte de los humanos comemos, bebemos y fumamos de más, yo no fumo y los humanos del tercer mundo no tienen vicios, durante el transcurso de nuestras vidas, lo que hace que con el paso del tiempo, nuestra salud se vea mermada. Esta reflexión ha sido realizada por “Atomium-Instituto Europeo para la Ciencia, los Medios de Comunicación y la Democracia” y me parece todo un acierto. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), considera que evitar el tabaco, el alcohol, así como la comida basura, mejoramos nuestra salud, evitaría enfermedades crónicas o graves relacionadas con estas costumbres y ahorraría dinero y medios al Estado, mejorando su economía. “Personalmente y teniendo en cuenta que no fumo ni consumo bebidas alcohólicas, no tengo ningún problema”, pero imagino que una gran parte de la población, no opinará lo mismo, al mismo tiempo que nos dirá “¿Entonces, para que pago mis impuestos?, o ¿No puedo hacer lo que me dé la santa gana con mi vida?, el otro día un amigo al respecto me dijo, “Yo no he pedido venir al mundo”. De manera que si desea abandonarlo lo antes posible, se supone que se encuentra en su pleno derecho. En este sentido no tengo nada que objetar. 

El problema es que estos candidatos a enfermos crónicos son carne de cañón en serie dispuesta a colapsar las listas de espera, haciendo que otras personas con males inevitables tengan más dificultades para ser tratadas de su mal. ¿Debería entonces, hacerse una criba para separar a los enfermos azarosos de los humanos de mal vivir?, creo que este hecho sería un proceso muy peligroso, que podría llevar a la sociedad a crear medidas eugenésicas. Donde solamente los ricos podrían acceder a los tratamientos, los ricos se curaría y los pobres moriría. Algo que ya sucede, si lanzamos la mirada al tercer mundo. ¿Qué tal una ley seca?, ¿Y si prohibimos fumar por Ley?  

Siguiendo estos parámetros, los que nos vemos es abocados a una vida abstenía, cono hábitos monacales, “el sexo puede traer consigo enfermedades” y donde la cultura, el deporte y la vida contemplativa y respetuosa sea nuestro don de ser. Suena bien, pero no es más que una utopía. Y lo es por varias razones: 1) Estos productos de consumo son una gran fuente de inversión de dinero para el Estado. 2) Existen muchas personas que de manera legal, tienen sus vidas atadas a este negocio. 3) Estas drogas, mal llamadas “blandas”, sirven como herramientas evasivas necesarias en nuestro sistema de vida, ¿Un descanso sin pitillo?, ¿Un partido de Fútbol sin la compañía de una copa de coñac?, aunque los abstemios somos las prueba de su viabilidad, la mayor parte de la sociedad opina, que hacerlo sería sacarle chispa a las vidas de las personas. La verdad es que alrededor de estos vicios insanos se mueven la vida social y por lo tanto es un motor económico de las sociedades occidentales, sin las cuales les costaría mucho más sobrevivir, bajaría en consumo  ciudadano y las crisis serían mayores en la mayor parte de los sectores de la sociedad. ¿Y qué decir de las bebidas azucaradas, la bollería…? ¿De verdad la sociedad va a tener una fortaleza interior necesaria para una vida astenia? Yo creo que no. El ser humano, es una animal con muchas debilidades y miedos, que necesita de la ayuda de muchas de estas sustancias para llevar nuestras cruces vitales las cuales debemos soportar en nuestro caminar por la vida. ¿Qué todas estas costumbres tengan un coste social? Pues claro. Pero, aquí es donde tiene que entrar en juego nuestra empatía y sociabilidad, ser conscientes de que somos animales imperfectos y que necesitamos de estos vicios para subsistir de una manera más llevadera.

En cualquier caso también es cierto, que muchas veces se encuentra en nuestras manos el intentar abandonar los malos vicios con la intención de mejorar nuestra calidad de vida. En todo caso y esto se tratará en próximas entregas.

DON QUIJANO O LA SACRA LOCURA

Hablas acicaladas entre bellos anhelos, mutan en nanas arias en mis tímpanos hinchiendo mi alma de beatos deseos, emborrachándome...